sábado, 3 de marzo de 2012

Pensemos ahora en una casa. Una casa de muchos millones de euros, preciosa, la casa de tus sueños. Vives allí, sientes que estás en un paraíso, te sientes la persona más afortunada del mundo por poseerla, te envidian por ello, e incluso te sientes importante. Digamos que llevas en esa casa viviendo meses, meses viviendo en un sueño hecho realidad. Y de repente, un día, pum, la casa se ha caído sin motivo alguno. ¿Cómo te sientes? Así me siento yo, vacía.

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